Un porcentaje apreciable de los accidentes de transito se deben a bombillas fundidas.
Es frecuente ver automoviles que se desplazan con algun componente de su equipo de luces fuera de servicio debido al desconocimiento del riesgo que ello implica y a la igonorancia sobre lo facil que resulta el cambio del elemento agotado.
El reemplazo demanda una tarea sencilla que requiere un tiempo de ejecucion muy breve, de manera que la prevencion que se logra con la operacion compensa ampliamente el riesgo que representa transitar sin suficiente iluminacion.
Las normas que regulan la circulacion de vehiculos obligan a mantener en condiciones la instalacion que provee la luz y a llevar el recambio suficiente para cubrir emergencias.