En un mundo donde las fuentes de energía están cada vez más en manos de las grandes compañías de los Estados de países productores, en el cual cuesta activar los emprendimientos para desarrollar
la oferta de combustibles a la velocidad requerida por el crecimiento de la demanda, los grandes consumidores de países industrializados deben retomar la iniciativa para oponerla a la Opec y al proyectado cartel de los productores de gas.
A ese fin servirán las iniciativas políticas y los instrumentos contractuales como consorcios de compradores y sistemas de seguridad de abastecimiento.
La escasa ingerencia de los países emergentes en la discusión de problemas de deterioro ambiental, la inestabilidad de Medio Oriente, la despreocupación que muestra el aprovisionamiento
de China, y la férrea política petrolera de Rusia, obligan a Europa y EEUU a formar un frente común
aun asumiendo las diferencias en sus necesidades energéticas fundamentales alimentadas con petróleo en EEUU y con gas en Europa.