El automovilismo deportivo lleva consigo una tasa muy alta de riesgo.
A la hora de proteger al piloto de esta, todos los elementos deben cumplir unas rigurosas pruebas de fiabilidad.
En especial el casco dada la importancia que entraña una lesión en la zona de la cabeza.
Estos son sometidos a innumerables pruebas(impactos, abrasión, perforación, fuego), para determinar su reacción en cada tipo de circunstancia.
Los cascos de calle(elavorados con policarbonato o ABS), nada tienen que ver con los de uso deportivo profesional(fabricados con carbono, kevlar, vidrio de clase S)
Asi mismo los precios de estos últimos con respecto a los otros llegan a ser inaccesibles para el común de la gente.