La acción de Mohammed Reza dió a Teheran una desordenada e imprevisible modernización y lanzó una reforma agraria que proyectó sobre ella buena parte de la población rural.
Mientras en 2000 los automóviles que transitaban la
capital se calculaban en un millón, hoy pueden estimarse en siete millones - uno cada diez habitantes- con la concentración que ello supone sobre una superficie con un diámetro de 50 kms.
Esto se agrava con transportes públicos insuficientes y hace que la vida de la ciudad dependa de la tenencia de un coche o una moto.
Para sostener ese movimiento Iran, con reservas de petróleo y de gas que lo ubican en el mundo en el 3º y 2º lugar, respectivamente y le proporcionan el 80% de sus ingresos anuales con 60 mil millones de dólares, debe subvencionar la gasolina que está obligada a importar para ofrecerla al público a 0,09 dólares por litro, por carecer de una capacidad de refinación suficiente, cuyo desarrollo está contenido
desde el bloqueo que le provoca la política mundial dirigida desde EEUU.