Los ferrocarriles del Estado en Italia pondrán en práctica a partir del 9 de junio de 2007 un experimento que intenta satisfacer la demanda de cerca del 12% de sus usuarios, que buscan no ser perturbados por los efectos invasores del sonido de teléfonos celulares y de las conversaciones a alta voz derivadas de esas llamadas, entre otras emisiones de ruidos emitidos en los coches de sus formaciones.
La introducción de los espacios silenciosos, que podría luego ser impuesta a otros medios de transporte de personas, será gradual y aplicable sólo a parte de los trenes, empezando por el Eurostar en un 56% de los puestos ocupados, que significa cerca de sesenta mil clientes.