En Bruselas se discute sobre la forma de manejo del mercado, cuestión que se considera clave para los intereses de los consumidores.
Las alternativas en pugna tienen que ver con dos modelos, uno que reúne en una sola mano todas las actividades de generación, transmisión y distribución y, el otro que prevé la neta separación entre producción y redes, es decir entre quien fabrica la electricidad y quien la conduce a los usuarios.
La primera posición es defendida por los actuales dueños del negocio: los grandes grupos de Francia y Alemania que disfrutan de la estructura vertical obteniendo grandes utilidades podría ceder ante la propuesta que será presentada el 10 de enero de 2007 y optaría por la separación de la propiedad o, al menos, independizaría la gestión distributiva dejando a los generadores la nuda propiedad de los
elementos de traslado y suministro.