PROFESIONALISMO Y RESPONSABILIDAD EN LA CONDUCCIÓN DE AUTOMOTORES
No suele ser cierto que haya, para el otorgamiento del carné profesional, en todos los casos, una mejor capacitación otorgada por alguna preparación superlativa y proyecte por ello un distanciamiento demasiado grande entre el conductor que lo obtiene y el que consigue una licencia común.
En rigor, el solo título impone exigencias que se acrecientan porque es naturalmente lógico que deban prepararse para afrontar jornadas más prolongadas en vehículos más complicados y menos confortables e itinerarios más difíciles.
Aunque esa responsabilidad pueda entenderse compartida con los dueños de las unidades que conducen, porque se interprete que la legislación laboral es insuficiente para protegerlos de los abusos de que pueden ser objeto al no facilitarles medios aptos y exigirles horarios inadecuados, la misma no resulta finalmente demasiado atenuada y debe ser sometida siempre al criterio de los jueces.