La clase E constituye uno de los pilares más importantes del volumen de ventas de la marca de Stuttgart.
En este vehículo juega un papel preponderante el aspecto representativo del mismo, que el modelo de la estrella logra gracias a su acertada mezcla entre clasicismo y deportividad.
Con estas dos variables bien presentes, Mercedes oferta un amplio abanico de posibilidades para este sedán, consciente de su importancia.
Hasta ocho motores y tres niveles de acabado están disponibles para esta berlina, de los cuales hemos enfrentado las variantes 280 CDI de gasolina y el exitoso 320 CDI de gasoil.
Ambos motores comparten arquitectura, con sendos bloques V6 de cerca de tres litros de cilindrada, si bien el gasolina ofrece 231 CV por los 224 de la motorización diésel.
Con tales atributos la respuesta es similar; gran suavidad y progresión,otorgadas por los seis cilindros.
El diésel entrega una gran cantidad de par(510 Nm frente a 300 Nm) a un régimen inferior(1600 rpm frente a 2500), con el resultado final de una respuesta sobresaliente a bajo régimen del CDI, que se mantiene fácil y brillante en todo su rango de uso.
Al gasolina le cuesta un tanto más brillar, pero una vez que alcanza el régimen adecuado, es todo pura decisión y potencia, resultando más divertido que el CDI.
Aún así las sensaciones que prodigan ambos vehículos, con la sutileza y reserva de potencia como constantes, son similares y según nos agrade una respuesta u otra, deberemos optar por un motor o el contrario.
Con la Clase E, las sensaciones y la comodidad, no exenta de cierto dinamismo, están garantizadas.