Cualquiera sea el propulsor bajo el capó, el Passat es hoy día una muy buena opción de compra.
A la calidad de materiales y ajustes a la que nos tiene acostumbrado VW se han unido en esta berlina un diseño que, aunque clásico y muy identificable, resulta dinámico y atractivo, además de lograr una amplitud en su habitáculo de las más destacadas de su segmento y un maletero capaz de asumir cualquier necesidad.
Si a ello añadimos una completa gama de motores y al reputada frugalidad de sus diésel, encontramos rápidamente el germen de su exito de ventas.
Buena parte de éstas últimas se corresponde con su conocida mecánica TDI 2.0 de 140 cv, un propulsor que incorpora una amplia mayoría de vehículos del grupo Volkswagen y que, a igualdad de equipamiento en el Passat, resulta únicamente 750 euros más caro que su equivalente en gasolina;el motor de inyección directa 2.0 FSI de 150 CV.
Este último propulsor, pese al uso de la tecnología FSI, se ve de entrada penelizado por un consumo que podemos calificar de elevado, mostrandose un tanto "gastón" cuando se exige, pero entregando a cambio unas prestaciones sobradas para el conductor medio y resultando muy divertido y noble en conducción rápida.
Mientras, el TDI de VW muestra otra personalidad menos radical: se revela también potente, siempre efectivo y elástico(aunque ligeramente más brusco que otros diésel como los HDI o CDTI) y muy voluntarioso en su régimen de utilización, pero tiene un carácter menos rabioso, más adecuado para lograr cruceros elevados y sostenidos sin esfuerzo alguno por parte del conductor, el cual también podrá permitirse más de una alegria en tramos virados.