Un análisis de la Superintendencia de Seguros de la Nación Argentina, que comprende 5 años entre 1999 y 2003, permite concluir que el acumulado de resultados técnicos y financieros en el ramo automotor arrojó en todos ellos cifras negativas. Las causas de tales pérdidas se señalan a continuación:
La siniestralidad elevada que debe atribuirse al mal estado de las rutas, la vejez y falta de mantenimiento del parque automotor, el incumplimiento generalizado de normas de tránsito y la inseguridad que caracteriza a la sociedad argentina.
El incremento de fraudes relacionados con el negocio del seguro automotor destaca el engaño que impone a las compañías con adulteración de pólizas, siniestros falsos y recibos de pago fraguados.
La concurrencia, en alguna medida proyectada por la insuficiente cantidad que representan los seguros tomados con relación a los vehículos que circulan, promovió volúmenes de primas conseguidas a costos exagerados. El 40% de los vehículos activos no tenía seguro obligatorio por responsabilidad civil.
El mercado del seguro automotor no fue ajeno a la crisis financiera general y su influencia en la economía de las compañías ha acompañado y contribuido al deterioro social y moral de la sociedad en que se desarrolló.